Prevención y cuidado del retorno venoso: las varices 

A menudo, las personas que tienen varices acuden al médico fundamentalmente por motivos antiestéticos.
Sensación de pesadez, hormigueo, hinchazón... pueden ser los primeros síntomas que nos manifiestan lo que en definitiva es la consecuencia de problemas de circulación sanguínea y que se ve agravada por el calor, aumento de peso, embarazo, etc.
Nos ha parecido interesante rescatar un artículo que publicaba la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética hace un tiempo, ya que sintetiza de forma sencilla las ideas básicas más importantes.
La sangre circula por todo el organismo de forma continuada: sale del corazón a través de la red principal, las arterias, cargada de oxígeno y nutrientes para todas las células del cuerpo; esta red principal se subdivide en redes secundarias, arteriolas y capilares, lo que permite a la sangre llegar a los puntos más distantes de todo nuestro cuerpo.
glóbulos sanguíneos

La sangre entra con oxígeno y nutrientes y sale de las células cargada con el anhídrido carbónico y desechos metabólicos utilizando el circuito venoso.
Para purificar esta sangre de esos compuestos es imprescindible la intervención de órganos como los pulmones, el hígado, los riñones... que nos sirven como estaciones de servicio donde se depura la sangre.

El retorno venoso se realiza casi siempre en sentido ascendente, en contra de la fuerza de la gravedad. Afortunadamente tenemos unos mecanismos que cooperan con el retorno a través de una presión negativa (a modo de succión) generada por los movimientos respiratorios, el bombeo del sistema muscular (desde la simple presión que ejercemos en los músculos de las plantas de los pies al caminar, hasta la contracción repetitiva de las piernas o los muslos) y un sistema de válvulas en el interior de las venas (a modo de innumerables y minúsculas compuertas capaces de abrirse y cerrarse, que en condiciones normales, por su especial posición, permiten el flujo de la sangre en sentido ascendente pero no descendente).
¿Qué sucede si algo falla?
El retorno se ve dificultado y se produce un estancamiento venoso en las extremidades inferiores, lo que produce la pesadez, la hinchazón y finalmente las varices.
La predisposición genética, la obesidad, la estatura, embarazos, la falta de ejercicio, el tabaco, ciertos medicamentos... son algunas de los factores que influyen en la aparición y su evolución.
Según el mismo artículo, las varices constituyen la enfermedad vascular más popular ya que afecta al 20% de la población adulta, suele manifestarse a partir los 18 años aunque de forma más evidente entre los 40 y los 60 años.
Las mujeres presentan una prevalencia mayor que la de los hombres, entre una de las razones porque los hombres suelen acudir sólo cuando las molestias son insoportables, pero también por otros condicionantes como embarazos, peculiaridad hormonal, uso de anticonceptivos orales.
Consejos para prevenir la aparición de varices
  • Mantener un peso adecuado: dieta sana, equilibrada, sin exceso consumo de calorías y, sobre todo, con bajo contenido en sal para evitar la retención de líquidos.
  • Beber mucha agua para mejorar la filtración renal. Resulta interesante controlar que la cantidad de orina sea equivalente a la cantidad de líquidos ingeridos ya que en caso contrario será un signo de retención de líquido.
  • Realizar ejercicio que favorezca la circulación sanguínea: natación, ciclismo o paseos a buen ritmo, y pasar menos tiempo de pie.
  • Elevar las piernas. Será suficiente con tenerlas 10 cm por encima de la altura de la cintura.
  • Evitar la ropa ajustada, especialmente a nivel de inglés y muslos.
  • Evitar los zapatos de tacón muy alto y los excesivamente bajos porque dificultan la actuación de los gemelos, músculos que intervienen en la función de bombeo.
  • Siempre que sea posible, utilizar pantys, medias o calcetines de comprensión, sobre todo si existen factores de riesgo.
  • Evitar fuentes de calor tanto a nivel de las piernas (cera caliente, radiadores...) como general (sol, sauna, baño caliente...).
  • Para activar la circulación en las extremidades inferiores resulta conveniente pasar un chorro de agua fría desde los tobillos a las caderas; pueden intercalarse chorros breves de agua caliente.
  • En los primeros estadios la utilización de crema o gel puede resultar beneficioso. Durante todo el año pero parcialmente en la época de calor deben utilizarse fríos por recurrir a productos que lo que hacen es generar frío local.
    No sólo es importante los principios activos del producto sino también la forma de aplicación: conviene hacerlo con ambas manos, efectuando un suave masaje ascendente, fundamentalmente por la parte posterior de las piernas y la interna de los muslos.
    El masaje circulatorio y/o drenaje linfático resultan de suma importancia ya que mejoran el estancamiento venoso de los miembros inferiores. 
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