Ozonoterapia: El poder curativo del ozono 

Cuando hablamos de ozono todos pensamos en la capa que protege la tierra de radiaciones ultravioletas del sol. Sin embargo, este gas compuesto por tres moléculas de oxígeno también se utiliza actualmente con fines terapéuticos: es la ozonoterapia.
¿Cómo obtenerlo? Este gas que se encuentra de forma natural en las capas altas de la atmósfera, se puede conseguir en laboratorio a través de los ozonizadores.

Con un alto poder desinfectante y pocos efectos secundarios, resulta una herramienta para aplicar en algunos tratamientos como apoyo a otros medicamentos ya que parece fortalecer las defensas y beneficiar por el aporte de oxígeno.
Se le atribuye al ozono propiedades antiinflamatorias, analgésicas, antivirales, antibacterianas, antioxidantes y activador del sistema circulatorio.
Ese tratamiento prácticamente inocuo está desaconsejado en casos de intoxicación alcohólica agudo, infarto cardíaco, alergias al ozono o embarazo debido al pequeño aumento de la presión arterial. Sin embargo son muchos los beneficios y muchas sus aplicaciones por ejemplo en tratamientos de úlceras o problemas en la cicatrización, prevención y tratamiento de complicaciones de la diabetes, arterioesclerosis, fibromialgia reumática, artrosis de rodilla y cadera, hernia de disco, dolor de espalda y lumbalgia, tratamientos de apoyo en oncología, incluso en el campo estético.

Hace tiempo ya nos fijamos en la información que se recogía en la página de Instituto Biológico de la Salud (IBI):
  • El ozono activa la circulación sanguínea, aportando oxígeno, dexintoxica el hígado, reduce los niveles de colesterol y ácido úrico, eliminando los componentes sólidos de la sangre.
  • El ozono cura porque mejora el metabolismo en forma integral. Por un lado, la circulación sanguínea mejora en los tejidos afectados. Por otro, el transporte de oxigeno y, por lo tanto el suministro de energía a las áreas inflamadas, es mejorado. Y también el sistema inmunológico es influenciado o estimulado de forma positiva.
  • El ozono también tiene un efecto vacuna, por cuanto fragmentos de virus, parcialmente destruidos, pueden funcionar como estímulo en la producción de anticuerpos. Además, como el ozono induce a una mayor agresividad de los leucocitos, hace que los virus sean atacados más rápidamente y con mayor fuerza. También actúa como antitóxico, sin destruir los tejidos. Y por último, el ozono no puede ser inactivado por sistemas enzimáticos y por eso actúa sobre cualquier tipo de agresor.
  • En el campo de la estética, son muchos los productos que ofrece la ozonoterapia. Como el ozono actúa en la piel como un poderoso activador celular, existen cremas, geles y emulsiones para el tratamiento del cutis o la piel en general. Combatiendo en gran medida la celulitis o como pantalla para las radiaciones solares.
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