Mindfulness: ¿qué es y qué no es? 

El mindfulness parece estar de boga, son muchos los artículos y libros que tienen como eje central el mindfulness en temas tan diversos como salud o negocios. Por eso nos preguntamos: ¿qué es? ¿Es lo mismo que meditación? ¿Es un estado de relajación? ¿Por qué son muchos los autores que lo aplican como diferentes terapias?

Su traducción al español sería la de atención plena, pero, ¿qué se entiende por atención plena?
Para dar una respuesta más clara nos fijamos en la explicación que nos da Helen Flix en un libro de reciente publicación, Mindfulness para vivir sin miedos

Detenerse y observar con los ojos cerrados lo que ocurre dentro de nosotros, la propia respiración, las sensaciones, el flujo de pensamientos, y a nuestro alrededor, los sonidos, los olores, los sabores, la temperatura...
Simplemente observar, sin emitir juicio alguno, sin esperar ningún tipo de suceso, sin rechazar nada que nos venga a la mente, pero sin aferrarse a lo que está sucediendo.

[...] Pueden distinguirse tres fases actitudes fundamentales.
La primera se basa en una apertura máxima del campo de atención, enfocándolo al conjunto de experiencias personales del instante.
Dicho de otro modo, a todo aquello que percibe la mente minuto tras minuto: el ritmo de la respiración, las sensaciones corporales, lo que se ve y se oye, el estado emocional, los pensamientos que van y vienen...
La segunda fase la actitud fundamental consiste en desprenderse de las tendencias a juzgar, controlar u orientar esa experiencia del momento presente.
La tercera es entender que la atención plena es una conciencia «no elaborada» que no pretende analizar ni expresar en palabras, sino más bien observar y experimentar.

Mindfulness se diferencia de la relajación porque no rehuye ni enmascara las emociones dolorosas sino que enseña a aceptarlas tal como son sin amplificarlas.
[...] También se piensa que la meditación consiste en hacer un vacío mental. Sin embargo, en el mindfulness los instantes sin mentalización son bastante raros. La labor esencial no estriba en acallar las habladurías de la mente, y no dejarse arrastrar por ellas, observar en lugar de aceptar.
[...] No se trata, pues, de una ausencia de pensamientos, sino de una ausencia de implicación en tales pensamientos.
También se suele asociar la meditación con un proceso religioso espiritual. Pero el mindfulness busca, ante todo, desarrollar y ejercitar a diario un instrumento de regulación atencional y emocional más allá de toda forma de creencia.

Mindfulness no es dejar la mente en blanco. No es buscar el éxtasis o la iluminación, ni apartarse de la vida. No es escapar del dolor. No es suprimir las emociones. No es una técnica de control. No es una técnica de relajación. No es un pensamiento positivo. No es un autorreferencial (es como concebimos nuestro YO). Los momentos de mindfulness no son conceptuales, no son verbales, no se enjuicia la experiencia

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