Los flavonoides: beneficios de los pigmentos vegetales 

Cuando buscamos información sobre las propiedades de algún alimento, seguro que habitualmente nos encontramos términos como isoflavona o flavonoides. ¿Quién no ha escuchado alguna vez los beneficios del vino, del efecto positivo de la isoflavonas de la soja... pero, ¿qué son exactamente los flavonoides?
Los flavonoides son pigmentos naturales que se encuentran en vegetales y que actúan en nuestro organismo como antioxidantes.
Nuestro organismo no puede producir estas sustancias químicas y debemos obtenerlas a través de la alimentación, encontrándolos en frutas, verduras, leguminosas, semillas.
Se han definido más de 5000 flavonoides diferentes, todos ellos con efectos positivos por su acción antioxidante y eliminación de radicales libres.
Se le reconoce un beneficio como antiinflamatorios, antivirales, antialérgicos, jugando un papel importante en enfermedades cardiovasculares (al prevenir la agregación plaquetaria y la formación de placas de ateroma que son las que taponan nuestro sistema circulatorio), cáncer, diabetes mellitus, inflamaciones infecciones víricas, úlcera estomacal y duodenal, etc.
Aunque en un principio se creía que eran vitaminas, no es así, su estructura química es diferente, no son aminas sino compuestos fenólicos, que juegan una función muy importante en las plantas controlando el nivel de auxinas (una hormona vegetal que regula el crecimiento de la misma).
flavonoides

Nos fijamos básicamente en la revisión del artículo publicado por Nutrición Hospitalaria LOS FLAVONOIDES: PROPIEDADES Y ACCIONES ANTIOXIDANTES, escrito por S. Martínez-flórez, J. González-gallego, J. M. Culebras* Y M.ª J. Tuñón.
Los flavonoides son pigmentos naturales presentes en los vegetales y que protegen al organismo del daño producido por agentes oxidantes, como los rayos ultravioletas, la polución ambiental, sustancias químicas presentes en los alimentos, etc. El organismo humano no puede producir estas sustancias químicas protectoras, por lo que deben obtenerse mediante la alimentación o en forma de suplementos. Están ampliamente distribuidos en plantas, frutas, verduras y en diversas bebidas y representan componentes sustanciales de la parte no energética de la dieta humana.

Los flavonoides se encuentran en frutas, verduras, semillas y flores, así como en cerveza, vino, té verde, té negro y soja, los cuales son consumidos en la dieta humana de forma habitual y también pueden utilizarse en forma de suplementos nutricionales, junto con ciertas vitaminas y minerales. Los flavonoides se encuentran también en extractos de plantas como arándano, gingko biloba, cardo, mariano o crataegus. Desempeñan un papel importante en la biología vegetal; así, responden a la luz y controlan los niveles de las auxinas reguladoras del crecimiento y diferenciación de las plantas. Otras funciones incluyen un papel antifúngico y bactericida, confieren coloración, lo que puede contribuir a los fenómenos de polinización y tienen una importante capacidad para fijar metales como el hierro y el cobre.
Los flavonoides se ubican principalmente en las hojas y en el exterior de las plantas, apareciendo sólo rastros de ellos en las partes de la planta por encima de la superficie del suelo. Una excepción son los tubérculos de cebolla, que contienen una gran cantidad de quercitina 4'-D-glucósidos.
El vino tiene un alto contenido en compuestos polifenólicos, aproximadamente se conocen unos 500, la mayoría de los cuales provienen de la uva y del proceso fermentativo. En la uva estas moléculas se localizan en la piel, especialmente en las células epidérmicas, y en las pepitas. Su cantidad y tipo depende principalmente de la variedad de la vid, del clima, del terreno y de las practicas de cultivo.
La cerveza también contiene importantes cantidades de flavonoides entre los que destacan los polihidroxiflavanos (catequina y epicatequina), los antocianógenos (leucocianidina o leucopelargonidina) y los flavonoles (grupo de quercitinas: kaempferol o mirecitina).

Se han identificado más de 5.000 flavonoides entre los que se pueden destacar:
1. Citroflavonoides: quercitina, hesperidina, rutina, naranjina y limoneno. La quercitina es un flavonoide amarillo-verdoso presente en cebollas, manzanas, brócoles, cerezas, uvas o repollo rojo. La hesperidina se encuentra en los hollejos de las naranjas y limones. La naranjina da el sabor amargo a frutas como la naranja, limón y toronja, y el limoneno se ha aislado del limón y la lima.
2. Flavonoides de la soja o isoflavonoides: están presentes en los alimentos con soja tales como porotos, tofu, tempeh, leche, proteína vegetal texturizada, harina, miso. Los dos más conocidos son la genisteína y la daidzeina.
3. Proantocianidinas se localizan en las semillas de uva, vino tinto y extracto de corteza del pino marino.
4. Antocianidinas: son pigmentos vegetales responsables de los colores rojo y rojo-azulado de las cerezas.
5. Ácido elágico: es un flavonoide que se encuentra en frutas como la uva y en verduras.
6. Catequina: el té verde y negro son buenas fuentes.
7. Kaemferol: aparece en puerros, brócoles, rábano, endibias y remolacha roja.



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